El Guamúchil, guardián de los caminos

El Guamúchil, árbol de los corrales y cuidador de los caminos, por alguna razón que desconocemos gusta de la presencia humana, pues acostumbra proliferar donde hay frecuente tránsito de personas. Cuando se construye una carretera nueva, los primeros árboles que veremos prosperar junto a la zona de acotamiento, serán los guamúchiles, creciendo con desparpajo y cierta insolencia justo en el límite del pavimento. ¿Será tal vez que nace allí porque los transeúntes van comiendo una rica vaina de su fruto carnoso y dulce, o porque no nos teme gracias a su espinosa arquitectura?

El Guamúchil no es un árbol cualquiera, sino un gran árbol perennifolio, es decir que mantiene su follaje siempre verde durante toda su vida. Alcanza entre 15 y 20 metros de altura  y un diámetro en la base del tronco de hasta 1 metro. Es frondoso y robusto.

No es muy afecto a formar bosques ni a integrarse voluntariamente con otras comunidades o especies arbóreas. Su nombre científico es Pithecellobium dulce y pertenece a la familia de las leguminosas. Podemos olvidar el primer término, difícil de memorizar y no pasa nada. El segundo, dulce, es muy propio del guamúchil y no se nos va a olvidar, puesto que es la principal cualidad de su fruto, sobre todo cuando se tiñe de rojo.

Cuando llega el mes de mayo, las vainas del guamúchil comienzan a madurar y entonces la gente humilde o con muy bajos ingresos recorre los caminos cortando la fruta para venderla en las calles. El guamúchil se consume fresco, pero también se puede comer seco. La época en que se le encuentra en cualquier mercado tradicional o local es poco antes de empezar las lluvias.

En los ranchos, es raro que falte un árbol de guamúchil en los establos y agostaderos para sombrear el ganado. El fruto con todo y semilla es muy gustado por los herbívoros, incluso el follaje, a pesar de las espinas, es ramoneado por el ganado vacuno. Como buena leguminosa, la especie cuenta con nódulos fijadores de nitrógeno. Cuando se usa el árbol como cerco vivo, mejora las existencias de este macronutriente en el suelo circundante.

Hay además otras hazañas en la biografía del guamúchil: él vive bien si el temporal fue abundante o escaso, si el suelo donde creció se inunda o está reseco. Lo que cambia en tales casos es la calidad del fruto: llueve mucho, es grande; llueve poco, es pequeño y reseco.

En las culturas indígenas, el guamúchil tenía muchos nombres: piquiche, guamoche, chucum blanco, etc.

Sus flores son como pequeñas motas blancas verdosas que despiden un aroma suave. En el mes de febrero sus pequeña hojas ovaladas empiezan a revestir y cubrir de verde sus ramas espinosas. Los frutos se dan en vainas que al madurar se abren por ambos lados para liberar las semillas, que son ovoides, aplanadas, de 7 a 12 mm de largo. El guamúchil es frecuente en por lo menos 25 estados de la República, desde Baja California y Sonora hasta Campeche y Yucatán. Se encuentra también en Colombia y Venezuela y se ha introducido en Sudán, Tanzania y otras áreas de África Tropical, así como en Cuba, Hawai, Florida, Jamaica y Puerto Rico, entre otros. Es un árbol nativo de México y se propaga extensamente por el mismo hombre, quien dispersa sus semillas cuando transita comiendo el fruto, las cuales tardan a lo sumo dos días en comenzar a germinar. Le gustan los lugares planos sin importar si el suelo es pobre, superficial, pedregoso, calizo o inclusive salobre. Es una especie secundaria en bosques de pino-encino o bosque tropical caducifolio y tropical subcaducifolio. También es frecuente en las zonas de matorral espinoso alto y de sabana.

Como árbol urbano no ha tenido mucho éxito debido a lo espinoso de sus ramas y a que produce una savia irritante a los ojos, a pesar de que retoña con un follaje rojizo atractivo a la vista y de que podría utilizarse para configurar setos. En el campo sí es muy utilizado como cerco vivo donde lo espinoso se convierte en ventaja, pues forma intrincados setos imposibles de cruzar por el ganado.

Debido a que su crecimiento es rápido y vigoroso y tolera la competencia de hierbas y arbustos, se le está utilizando en algunos lugares para crear cortinas rompevientos en los flancos de caminos y autopistas. Su fácil establecimiento y alta tasa de sobrevivencia, ya que se adapta a todo tipo de suelos, hace más económicas las labores de reforestación en estas áreas. En 5 ó 6 años ya tiene una altura cercana a los diez metros, es decir, crece casi 2 metros por año.

Entre los usos más destacados del guamúchil, se encuentra la extracción de goma que da un mucílago similar a la goma arábica. También produce aceites esenciales aromáticos y un tinte amarillo. Es apto para su uso como leña y carbón pues tiene alto valor calorífico, aunque la leña produce bastante humo. El arillo carnoso agridulce que rodea la semilla es muy apreciado en algunos lugares como complemento alimenticio y para elaborar bebidas refrescantes. Las semillas son comestibles y contienen 10% de aceite verdoso que se refina y clarifica y 28% de proteína. El aceite de semilla se utiliza en la jabonería.

La madera es poco apreciada por ser quebradiza, pero en las zonas rurales se utiliza en la construcción de viviendas.  Es dura y pesada, de color pardo rojizo, con textura fina y grano entrecruzado. La corteza es rica en taninos (hasta 32%) para la industria de la curtiduría. Las vainas y el follaje se utilizan como forraje en época de secas para el ganado bovino, caballar, ovino y caprino. La flor produce miel de buena calidad.

En cuanto al uso medicinal, cualquier parte de la planta es útil: la corteza como astringente y para combatir la disentería. Las hojas en cataplasmas con alcohol para problemas biliares. El tallo, para el sangrado de encías y dolor de muelas. La pulpa es astringente y hemostática (efecto hemostático: disminución de sangrado en heridas o úlceras). La semilla en polvo sirve para aliviar las úlceras internas.

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